miércoles, 22 de octubre de 2008

Ser formoseño, por Blanca Salcedo

Quizás... porque en algún punto indefinido de la larga franja de Formosa se fusionan la cultura guaranítica con la del altiplano, el formoseño es un guardián de memorias, / ... porque el sol es un compañero implacable que lo envuelve y lo calcina, tiene un alma cálida abierta a todos los que se acercan a él / ... porque el peregrinar del agua es un ciclo perpetuo, que rebosa en el este y es una permanente orfandad en el oeste, es un ser de agua / ... porque tiene un cielo luminoso y azul, siempre bordado de pájaros, posee una suave libertad de alas


... por ese calor de metal fundido que alucina a las víboras, le abrasa la piel y las siestas, es pasional y sensible / ... porque ha vivido eternos atardeceres rojos con los pies en el agua, perdido todo por la ambición del río, tiene una larga paciencia / ... por ese silencio de voces que es el monte y el estero, mantiene la voz sin gritos /



... porque vive en una tierra sin la magnificencia de la montaña ni la imponente selva, un territorio que evoca el gran pantanal, pero que todos los días le recuerda que es más fuerte que él, bordando su paso con ofidios y alimañas, que no admite más que un amor sin condiciones, es fiel y cuando se aleja, extraña / ... y porque esa agresividad se alza en árboles de madera dura como el urunday y se suaviza floreciendo en el aire en todos los tonos, es fuerte / ... por sus orígenes que se pierden en el principio de los tiempos, es manso, pues, como reza un proverbio popular: “para qué vas a pelear, si no vas a matar?” / ... porque conserva las costumbres ancestrales que se han olvidado en otros lugares más transitados por la civilización uniformada... aún honra la familia, el amor, la edad y los elementos naturales / ... porque el viento norte nace frente a su rostro y lo empuja con aliento de fuego hacia el sur, es resistente / ... porque la temperatura le marca un ritmo que a veces no entienden otras latitudes, no se apura sin razones valederas /



... porque aún retiene ancestrales ritos y puede caminar sobre las brasas con sólo una promesa que cumplir, tiene fe / ... porque generación tras generación ha parido mujeres fuertes, que sostuvieron la familia más allá de la soledad y de la furia, reverencia a la madre / ... por esa compleja combinación de verdes, espinas y ojos líquidos que lo delimita, tiene un intrincado sentido del humor y una amistad filosa / ... porque aún tiene confianza en la medicina natural y los conjuros...



Por todo eso y más, ser formoseño es más que un acontecimiento aleatorio que se relaciona con el nacimiento; es un sentir, una decisión que viene de las raíces del ser... Quizás... simplemente, porque uno es de donde planta el corazón... y para eso, no hay tierra más cálida y fecunda que Formosa.



Blanca Salcedo

Escritora formoseña.

obras literarias dedicadas a retratar la idiosincrasia de su gente y en especial de la mujer. Ha publicado 5 libros y obtenido diversos premios nacionales e internacionales.

1 comentario:

Gusano666 dijo...

Hermoso relato. Muy lindo. pombel